Enero 2005

Este documento ha sido preparado con el fin de promover los objetivos educacionales de la Fundación del Cáncer Carcinoide (Carcinoid Cancer Foundation) e informarlo sobre la existencia y características del cáncer carcinoide. Si bien la información incluida aquí representa información actualizada sobre el cáncer carcinoide, no debe ser utilizada como substituto de la visita con su médico si existe alguna pregunta sobre la enfermedad.

Índice de Contenidos

  •  Introducción y conceptos básicos
  •  Tumores carcinoides – ¿Qué son? ¿Benignos or malignos?
  •  Estadísticas
  •  ¿Qué es el síndrome carcinoide?
  •  Diagnóstico
  •  Pronóstico
  •  ¿Hay un tratamiento o una cura?
  •  Tratamiento de apoyo
  •  Conclusión

NOTA:
Luego de leer este ensayo básico sobre el cáncer carcinoide, usted podrá tener varias preguntas sin respuestas. Le sugerimos que proceda luego a la página: Preguntas más frecuentes.

Si encuentra muchos términos médicos nuevos que son desconocidos para usted, visite la página del glosario médico para mayor explicación.

Introducción y conceptos básicos

Para que las respuestas a estas preguntas sean comprensibles, debe entender primero algunos conceptos básicos sobre el cuerpo y cómo los tumores se desarrollan y crecen. Cada parte del cuerpo, desde la piel hasta el corazón, los músculos, las glándulas y otros órganos, están compuestos por células microscópicas al igual que la estructura de un edificio. Pero a diferencia de los ladrillos de un edificio, las células del cuerpo tienen apariencias, estructuras y funciones especiales según el órgano o parte que forman. Además, a diferencia de los ladrillos de un edificio que fueron alguna vez fabricados y colocados en su lugar y son inalterables para la vida del edificio, las células vivas están constantemente degenerándose, gastándose y regenerándose/siendo reemplazadas por otras células idénticas. Este proceso de reproducción es continuo y está regulado por controles hormonales y genéticos complejos de las células individuales y también por influencias de otras partes del cuerpo. Cuando algo funciona mal en este delicado y complejo sistema regulatorio, las células proliferan sin control y este crecimiento excesivo da lugar a un crecimiento tumoral (neoplasma). Si este crecimiento excesivo es limitado y no se propaga hacia otras áreas ni amenaza perjudicar o reemplazar estructuras adyacentes, entonces se lo considera como un tumor benigno, o sea, no supone un peligro para la vida. Sin embargo, si el crecimiento es más agresivo y amenaza los tejidos circundantes o “echa raíces” (metástasis) para crecer en áreas distantes entonces es potencialmente fatal y se lo considera maligno; esto significa que es un cáncer.

Existen algunos tipos de crecimientos que en cierto modo están a mitad de camino entre estas dos clasificaciones de benignos y malignos. Los tumores carcinoides son los más comunes dentro de este grupo de tipos raros de crecimientos que se sitúan en el “medio”. También se los han llamado “cáncer de lento crecimiento” ya que a pesar de que usualmente tienen el potencial de ser fatales en última instancia, tienden por lo general a crecer tan lentamente que las personas que padecen estos tumores carcinoides viven a menudo por muchos años, incluso por un tiempo de vida normal en algunas ocasiones. La gran variedad de tratamientos disponible hoy en día permite a la mayoría de las víctimas de los tumores carcinoides más agresivos, tener un pronóstico más alentador que anteriormente – pero trataremos este tema más adelante.

Tumores carcinoides – ¿Qué son? ¿Benignos o malignos?

Los tumores carcinoides, conocidos por la medicina hace relativamente corto tiempo, fueron identificados por primera vez como un tipo específico de crecimiento distinto a mediados de los 1800´s. El nombre “carcinoide” fue empleado por primera vez en 1907 por Oberndorfer en Europa en un intento de describir a estos tumores como tumores “a mitad de camino” entre los carcinomas (cáncer) y adenomas (tumores benignos).

Se descubrió que se originan en las células enterocromafines (células glandulares productoras de hormonas endocrinas).Las mismas están distribuidas extensamente por todo el cuerpo pero se encuentran en mayores cantidades en el intestino delgado y en menor frecuencia en el apéndice, recto, pulmones, páncreas y muy raramente en los ovarios, testículos, conductos biliares y otros lugares. Estas células tienen unas características especiales y peculiares que las hacen identificables bajo el microscopio. Se tiñen de una manera especial al ponerse en contacto con químicos que contienen plata. Las tinciones especiales para las hormonas específicas que las células enterocromafines pueden producir identificarán a las sustancias hormonales presentes en las células de los tumores carcinoides, confirmando de ese modo el diagnóstico del examen microscópico en las biopsias de tumores carcinoides.

Recién en 1954 se describió y aceptó por primera vez al síndrome carcinoide como una enfermedad específica. Thorsen, Biorck, Björkman y Waldenstrom, un grupo de doctores de Estados Unidos y Escandinavia, fueron los primeros en identificar las características de los diversos síntomas asociados con los tumores carcinoides conocidos actualmente como “síndrome carcinoide”, los cuales describieron en una publicación médica. Este síndrome, el cual discutiré con mayor profundidad más adelante, consiste en un grupo de síntomas y hallazgos que se descubren en el examen físico y de laboratorio y son causados en ocasiones por las potentes hormonas producidas por los tumores carcinoides.

A principio de los 90, la Compañía farmacéutica Sandoz (actualmente Novartis)  desarrolló el octreotide (Sandostatin) el medicamento más importante para el tratamiento del síndrome carcinoide y la enfermedad del tumor carcinoide en general. Este medicamento se obtiene de la hormona natural somatostatina. Esto conjuntamente con los doctores de Novartis educados profundamente sobre el tumor carcinoide, han ayudado a aumentar el conocimiento de esta enfermedad y a mejorar el diagnóstico y tratamiento. En Europa y en algunos países del mundo se utilizan también otros análogos de la somatostatina como ser la lanreótida (Ipsen) y elvapreotide.

Estadísticas

Grandes estudios en muchas personas indican que los tumores carcinoides pequeños perduran toda la vida, no causan problemas y la diseminación habitualmente no es común, ocurriendo esto en 1 de cada 100 individuos. El órgano más común donde se forman los carcinoides es el intestino delgado. Los tumores de cualquier clase en el intestino delgado son pocos comunes y constituyen sólo el 1% de todos los cánceres del tracto gastrointestinal. Sin embargo, los carcinoides de importancia clínica (no los diminutos tumores casuales mencionados anteriormente) constituyen cerca del 50% de las malignidades del intestino delgado. El tamaño del tumor en el momento del diagnóstico es muy importante ya que la probabilidad de que ya se haya propagado es directamente proporcional a su tamaño. Si el tumor tiene más de 2 cm de diámetro (casi 1 pulgada) las posibilidades de propagación son mayores al 50%. Inicialmente, el tumor carcinoide sólo crece en las paredes del intestino desde el revestimiento donde se inició. Sin embargo, puede eventualmente atravesar las paredes y propagarse luego a los nódulos linfáticos, conductos y vasos sanguíneos cercanos, extendiéndose luego a sitios más lejanos como ser el hígado, pulmones, huesos, piel, cerebro e incluso al corazón.

Aproximadamente el 20% (1/5) de los carcinoides del intestino delgado desarrollan propagación distante (metástasis) y cerca de 1/3 de los que se han propagado desarrollan síntomas del síndrome carcinoide. Es evidente, según estos números, que el síndrome carcinoide es muy inusual. Actualmente, en los Estados Unidos, por cada millón de personas en la población general se diagnostican 20-40 casos por año de carcinoides clínicamente significativos. En 2/3 de estos casos, el carcinoide se origina en el tracto gastrointestinal. La incidencia de los tumores carcinoides de importancia clínica según el sitio donde se originan, se desglosa de la siguiente manera:

  •  39% intestino delgado
  •  26% apéndice
  •  15% recto
  •  10% sistema bronquial de los pulmones
  •  5-7% colon
  •  2-4% estómago
  •  2-3% páncreas
  •  >1% hígado

Existen lugares muy inusuales y extremadamente raros donde pueden originarse los carcinoides: vesícula biliar, canales biliares, ovarios, testículos, vejiga, glándula prostática, mamas, riñones y la glándula timo y en casos muy poco frecuentes los ojos y oídos.

Hasta un 25% del los carcinoides del tracto gastrointestinal están asociados en algún momento con otros tipos de tumores no-carcinoides, como el cáncer de colon típico, cáncer de pulmón, cáncer de mama y cáncer de próstata. De todos los carcinoides, aquellos que se originan en el apéndice son los más benignos y raramente desarrollan diseminación a distancia. El 87% de las personas con carcinoides en el apéndice diagnosticados y extirpados, siguen con vida luego de los 5 años. El carcinoide se descubre por casualidad en 1 de 200-300 apéndices extirpados en una cirugía.

El segundo tumor carcinoide más benigno es el carcinoide rectal con una supervivencia a los 5 años del 72% de los pacientes. Si existe metástasis distante de un carcinoide desde cualquier lugar donde se haya originado, la tasa de supervivencia de 5 años baja al 27%  si no se trata.

Carcinoides gástricos; los tumores carcinoides que se originan en el estómago son en ocasiones muy especiales. Estos carcinoides gástricos pueden ser de tres tipos:

1. Aquellos asociados con la anemia perniciosa u otras condiciones que causan una degeneración del revestimiento de la pared del estómago con pérdida de producción de ácido gástrico normal. Son, por lo general, carcinoides múltiples, pequeños e incluso microscópicos. Se propagan con poca frecuencia y raras veces son fatales; se pueden reducir o incluso eliminar mediante la extirpación quirúrgica de la porción final del estómago que produce la hormona gastrina. En algunos casos, el Sandostatin y otros tratamientos médicos pueden revertir el crecimiento

2. Unos pocos carcinoides gástricos pueden formar parte del síndrome de neoplasia endocrina múltiple. Los mismos son usualmente de un crecimiento muy lento y tienen un potencial de malignidad de bajo grado. Están asociados con otros tumores de glándulas endocrinas en otros órganos.

3. Carcinoides esporádicos, es decir carcinoides que se presentan en el estómago en forma única u ocasionalmente múltiple al igual que en otros lugares del intestino sin especial localización. Los mismos pueden desarrollar lentamente un gran tamaño y ocasionalmente causar molestia y hemorragia, o en el 50% de los casos, esparcirse de manera maligna.

Los carcinoides del pulmón (carcinoide bronquial) tienen sus propias peculiaridades, modalidades de diagnóstico y formas de tratamiento. Puede encontrar un excelente resumen de este tema en el sitio web de la Sociedad Americana de Cáncer (American Cancer Society): Lung Carcinoid Tumor Information.

¿Qué es el síndrome carcinoide?

Las células carcinoides pueden producir hormonas. Esos tumores carcinoides que pueden generar grandes cantidades de hormonas y otras sustancias químicas potentes las cuales habitualmente se propagan hacia el hígado, pueden causar: enrojecimiento de la cara y sofocos; diarrea y asma con síntomas tales como la respiración sibilante. Estos episodios de “crisis carcinoide” pueden ser poco frecuentes al comienzo pero ocurrir gradualmente con mayor frecuencia y están asociados generalmente con una baja de presión arterial abrupta e incluso desmayos. Sin embargo, en algunos pocos casos, los ataques están acompañados por una presión arterial alta. El alcohol o el estrés (físico o emocional) provocan ocasionalmente los ataques, aunque frecuentemente ocurren espontáneamente. Luego de un tiempo, los sofocos pueden ser constantes y en algunos individuos no ser percibidos. La diarrea puede ser también crónica y puede ocurrir pérdida de peso. Un tipo específico de daño de la válvula cardiaca puede presentarse en ocasiones como también otros problemas cardíacos. Todas estas características constituyen el síndrome carcinoide.

Las hormonas y químicos potentes segregados por los tumores carcinoides “funcionantes” (al contrario de los tumores carcinoides ”no funcionantes”) causan el síndrome carcinoide mediante los efectos en los sistemas cardiovascular, gastrointestinal, pulmonar y en otros sistemas del cuerpo. En muchos casos, los síntomas del síndrome carcinoide originados por las hormonas y químicos son peores que los síntomas del crecimiento del tumor en sí.

No todos los tumores carcinoides funcionantes producen la misma gran variedad de químicos y hormonas y todavía no está totalmente claro qué sustancia es responsable para cada síntoma del síndrome carcinoide. Sin embargo, la mayoría de estos tumores producen serotonina, bradiquinina y cromogranina A. Otros nombres de sustancias que usted puede encontrar y se relacionan con estos tumores son: sustancia P, neurotensina, polipéptido pancreático, neurokinina A, motilina y hormona natriurética atrial (HNA), además de otras hormonas peptídicas.

Los carcinoides pertenecen a un grupo de crecimientos llamados tumores neuroendocrinos. Cada tipo de tumor neuroendocrino produce una hormona principal diferente y, por lo tanto, un síndrome diferente (es decir, causa diferentes síntomas). ¿Por qué es importante para nosotros mencionar esto en una discusión sobre el carcinoide? Primero y principal, cada uno de estos síndromes, a pesar de tener diferentes características, puede incluir sofocos y/o diarrea en forma prominente y ser confundido con el síndrome carcinoide. En segundo lugar, un carcinoide puede presentar en ocasiones funciones “mixtas” causando alguno de estos síndromes junto con el síndrome carcinoide. Esto es provocado cuando el carcinoide produce uno o más de las hormonas mencionadas, en conjunto con sus propias hormonas específicas. En tercer lugar, una condición familiar heredada (genética) puede causar el desarrollo en un individuo de varios tipos diferentes de tumores neuroendocrinos (y sus respectivos síndromes). Esto se llama NEM (neoplasia endocrina múltiple).

Diagnóstico

Debido a que los tumores carcinoides no funcionantes tienen un crecimiento tan lento, pueden pasar muchos años entre el comienzo de los síntomas y el diagnóstico. Es posible que causen dolor abdominal intermitente y posteriormente un cambio de los hábitos intestinales que puede conducir a una obstrucción intestinal. En algunos casos causan sangrado intestinal o en ocasiones pasan desapercibidos hasta provocar un agrandamiento doloroso del hígado debido a los grandes depósitos originados por las metástasis del carcinoide en este órgano. Habitualmente no se sospecha el diagnóstico antes de la cirugía pero es establecido luego mediante la biopsia.

El síndrome carcinoide, debido a la presencia de un tumor carcinoide funcionante, es diagnosticado con facilidad cuando todas las características del síndrome están presentes o incluso cuando se manifiestan sólo uno o dos de los síntomas principales y se sospecha del síndrome carcinoide. El mayor obstáculo en el diagnóstico es cuando no se sospecha o no se considera el síndrome carcinoide debido a su rareza. Una vez que se lo considera, el diagnóstico puede ser generalmente confirmado con rapidez y sin dolor mediante un análisis de orina del A5HIA, acrónimo del ácido 5-hidroxiindolacético el cual es el residuo de la serotonina. La cantidad excretada por un individuo en la orina en un período de 24 horas indica cuánta serotonina se produce en el cuerpo durante ese período. En presencia de un síndrome carcinoide, la cantidad de A5HIA se incrementa claramente por arriba del nivel normal en la mayoría de los casos. Algunos alimentos y medicamentos deben ser evitados uno o dos días antes y el día de la recolección de la orina. Estos incluyen: bananas, piñas y sus jugos; ciruelas; aguacates; nueces y otros frutos secos; kiwis; tomates; medicamentos para la tos y relajantes musculares; acetaminofén (Tylenol), cafeína, fluorouracilo, soluciones yodadas (solución de Lugol), fenacetina, inhibidores de la MAO (algunos medicamentos antidepresivos), isoniazida y medicamentos con fenotiazina (Compazine/Compazina, Thorazine/Torazina). Para mayor información sobre cómo prepararse para un análisis de orina de 24 horas haga clic aquí. A veces, el A5HIA en orina no aumenta pero se pueden medir otros “marcadores” que se incrementan en la sangre. Estos son la cromogranina A (CgA) y la serotonina. El triptófano en sangre disminuye por debajo de los rangos normales. La medición de la CgA es considerada el “patrón de oro” de los análisis químicos para confirmar el diagnóstico de los tumores carcinoides y neuroendocrinos y para hace un seguimiento de su curso.

Las técnicas de imagen y radiografías habituales pueden ser útiles para descubrir un tumor carcinoide e identificar su propagación. Esos estudios pueden incluir: radiografías de tórax de rutina, tomografías computadas, resonancia magnética nuclear, enema de bario y radiografías del tracto gastrointestinal superior e intestino delgado. En ocasiones, la endoscopía (inspeccionar el interior del cuerpo con un tubo flexible de fibra óptica mediante el cual se pueden realizar biopsias) del tracto gastrointestinal superior e inferior puede ser también de ayuda.

El OctreoScan, es un método aprobado actualmente en forma mundial (aunque costoso) de descubrir los tumores carcinoides y los tumores endocrinos. Este método es exitoso en 85% de los carcinoides y consiste en una inyección en un minuto de una dosis inocua de un isótopo radioactivo de corta duración el cual es específicamente atraído y concentrado en el tejido del tumor carcinoide (y en cualquier otro tumor neuroendocrino) donde se “ilumina” cuando se realiza un rastreo radioactivo en todo el cuerpo. El isótopo radioactivo se disipa en pocos días, y nuevamente enfatizo que este método es inofensivo. El estudio con OctreoScan debe ser realizado en casi todos los casos incluso cuando se conoce el diagnóstico y es de especial importancia en aquellos casos donde el diagnóstico por imagen estándar (por ej: la resonancia magnética nuclear y la tomografía computada) y los marcadores químicos han fallado en revelar el diagnóstico y la ubicación del tumor. Existen casos ocasionales donde están presentes todos los síntomas y los hallazgos químicos del síndrome carcinoide pero las pruebas estándar no logran detectar un tumor. En estos casos, el OctreoScan puede ser de gran ayuda para confirmar el diagnóstico y localizar el o los tumores. Una prueba con OctreoScan positiva predice en general una respuesta favorable al tratamiento con octreotide (Sandostatin).

Pronóstico

Los carcinoides típicos son de crecimiento lento. Los datos de supervivencia de pacientes con tumores pequeños que no causan el síndrome carcinoide ni se propagan y son tratados solamente con extirpación quirúrgica, indican que es posible una cura completa.

En el caso de aquellos tumores más grandes y que se han propagado hacia tejidos y nódulos linfáticos locales pero que pueden ser extirpados quirúrgicamente juntos con los tejidos locales invadidos, el promedio de supervivencia es de 8 años pudiendo extenderse hasta los 23 años.

Aún cuando un tumor del intestino delgado se ha propagado de manera tal que se hace imposible la extracción quirúrgica completa, estadísticas previas indicaban que la mitad de los pacientes sobrevivían un promedio de 5 años. Debido a que se han lanzado varios tipos de tratamientos en la última década, los pacientes parecen tener una mayor supervivencia y mejor calidad de vida.

Los carcinoides atípicos, un grupo de carcinoides con apariencia microscópica diferente y más agresivos que el típico carcinoide, tienen un curso más rápido y un pronóstico más incierto. El grupo poco común llamado “carcinoma neuroendocrino” tiene un pronóstico aún peor, no son realmente un carcinoide sino más bien un cáncer ordinario con algunas características microscópicas leves de carcinoides. Los carcinoides atípicos pueden causar el síndrome carcinoide pero el carcinoma neuroendocrino raramente lo causa.

El curso de la enfermedad en pacientes con el síndrome carcinoide es diferente al de las victimas de carcinoides sin el síndrome funcionante. Sin embargo, esto ha sido mejorado notablemente y el pronóstico es mucho más alentador desde la llegada del Sandostatin (octreotide) y otras formas de tratamiento. En las primeras décadas, antes de que el tratamiento efectivo estuviese disponible, el promedio de supervivencia de un paciente con síndrome carcinoide desde la instalación del enrojecimiento de la cara/sofocos era de 3 años y de 2 años desde el momento del diagnóstico, aunque se podía extender a 10 años. El 75% de los pacientes fallecían como consecuencia de los efectos dañinos producidos por las potentes hormonas liberadas por lo tumores en su circulación. El crecimiento del tumor y su propagación por sí mismo eran fatales sólo en el 25% de los casos. En los últimos 10 años, dado que hemos utilizado una combinación efectiva de tratamiento con Sandostatin, varios tipos de cirugías, quimioterapia, inyecciones en la arteria hepática y mediadores de respuesta biológica, el promedio de supervivencia desde el comienzo del tratamiento (el cual desafortunadamente es retrasado con frecuencia luego de que se realiza el diagnóstico) ha aumentado hasta 12 años – observándose una extensión del mismo frecuentemente.

¿Hay un tratamiento o una cura?

Los tumores carcinoides varían mucho en tamaño, ubicación, síntomas y crecimiento. Por lo tanto, el tratamiento debe ser individualizado para cada paciente en particular.

La cirugía, con la extirpación completa del tejido tumoral, es el primer y mejor tratamiento cuando es posible. Puede resultar en una cura permanente y total. Sin embargo, aún cuando el tejido tumoral no pueda ser extirpado, se puede necesitar de cirugía para diferentes propósitos como el alivio de una obstrucción intestinal o el control de una hemorragia intestinal. Cuando el síndrome carcinoide está presente, extirpar o destruir grandes porciones del tumor puede ser efectivo para disminuir la producción de hormonas dañinas que inundan la circulación. Debido al lento crecimiento de la mayoría de los carcinoides, esto puede aliviar los síntomas durante un largo tiempo. Las técnicas donde se utiliza una sonda con frío (crioablación) o ablación por radiofrecuencia (RFA) también son utilizadas actualmente en centros médicos importantes para destruir la metástasis de tumores carcinoides en el hígado cuando la extirpación quirúrgica no es posible. Otra forma de exterminar porciones de tumores carcinoides que no pueden ser operados y se han propagado hacia el hígado es inyectar una combinación de material embólico y drogas quimioterápicas en la arteria hepática que suministra sangre a la metástasis. De esta manera, se corta la irrigación de sangre y el suministro de oxígeno a los tumores y al mismo tiempo se los impregna con quimioterapia que los destruye e inhibe su crecimiento. De este modo, la quimioterapia se concentra en los tumores donde puede tener mayor efecto que en el resto del cuerpo. Sin embargo, existe una división de opiniones en cuanto a si la inyección de drogas quimioterápicas combinadas con el émbolo tiene mayor beneficios que el émbolo solamente (embolia sin quimioterápicos)

Recientemente ha surgido un nuevo tratamiento para la metástasis en el hígado que consiste en inyectar en la arteria hepática microesferas embólicas impregnadas con el isótopo radioactivo itrio 90 (Therasphere, SirSphere). Los resultados iniciales son muy prometedores.

  • La quimioterapia para el carcinoide suministrada por vía oral o inyección intravenosa ha sido utilizada por más de 20 años. Hay muchas drogas disponibles. El uso de drogas en forma individual ha sido decepcionante pero un número de combinaciones de éstas ha sido beneficioso. Algunas de estas combinaciones son: leuvocorin-fluorouracil y estreptozocina; ciclofosfamida (Cytoxan)-doxorrubicina y cisplatino; dacarbazina-fluorouracilo; etopósido-cisplatino. Algunas de ellas han producido una buena respuesta en sólo 20-30% de los casos. Sin embargo, aquellos pacientes para los cuales una rutina de quimioterapia es ineficaz, afortunadamente pueden responder bien a otras combinaciones de drogas. En otras palabras, el hecho de no responder bien a una combinación no significa necesariamente que otra combinación de quimioterapia será inefectiva. El lugar donde se origine el tumor tiene una considerable influencia en la probabilidad de una respuesta favorable a la quimioterapia. Por ejemplo, los carcinoides pulmonares y pancreáticos responden mejor a algunos tipos de quimioterápicos que el carcinoide intestinal. En la actualidad se está investigando una nueva combinación de drogas. Las inyecciones del análogo de la somatostatina (octreotide/lanreótida y vapreotide) no sólo atenúan los síntomas del síndrome carcinoide sino que se cree actualmente que en ocasiones inhiben o incluso revierten el crecimiento de los tumores. Éste se ha convertido en el principal tratamiento en la mayoría de los tumores carcinoides, con o sin el síndrome carcinoide. Los análogos de la somatostatina (octreotide/lanreótida/vapreotide) están actualmente disponibles en EE.UU. y otros países en tres formas: octreotide- marca comercial – Sandostatin s.c. ®, y Sandostatin LAR ® (suministrados cada 3 -4 semanas) producido por Novartis, lanreótida – marca comercial – Somatuline ® Autogel ®, producido porIpsen, vapreotide – marca comercial – Sanvar ® producido por H3 Pharma. En algunos casos de pacientes que necesitan grandes dosis de octreotide por inyección continua, Sandostatin s.c. es suministrada por bombas en inyecciones diminutas similares a las que usan para la insulina algunos diabéticos.

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El Programa de Asistencia al Paciente (PAP, por sus siglas en ingles) de la corporación Novartis Pharmaceuticals suministra asistencia a los pacientes que experimenten dificultades financieras y no tengan seguro medico de terceros que cubra sus medicamentos.
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En todo el mundo, aproximadamente 8-12 docenas de pacientes con metástasis carcinoide en el hígado y sin tumores perceptibles fuera del hígado, se han sometido a un transplante de hígado. La supervivencia en estos casos ha sido más o menos igual a la de aquellos pacientes con una enfermedad equivalente tratados con los medios más convencionales descriptos más arriba. Actualmente, no veo un rol para este tratamiento extremadamente caro y debilitante en ningún caso salvo los casos más extremos de carcinoide.

El interferón es una sustancia natural derivada originariamente de los glóbulos blancos la cual inhibe el crecimiento del carcinoide, algunos otros tumores y ciertos virus. Hay una gran variedad de interferón (Intron A y Roferon A), la forma alfa es la más utilizada para tratar el carcinoide y está disponible comercialmente. Estas clases de drogas son consideradas “mediadores de respuesta biológica” o “inmunomoduladores” en vez de veneno para las células del tumor (citotoxinas) como son las drogas quimioterápicas. Aunque el interferón es beneficioso para suprimir el crecimiento del tumor en por lo menos la mitad de los pacientes con carcinoide, causa a menudo efectos secundarios desagradables de fatiga extrema y síntomas similares a la gripe. Estos efectos secundarios son por lo general evitados o reducidos al utilizar bajas dosis las cuales suelen ser aún efectivas para el tratamiento.

La radioterapia en el carcinoide es útil sólo en el alivio del dolor y en la regresión de los tumores cuando se han propagado al sistema óseo y cuando causan dolores severos. El tratamiento de radiación en el punto específico del dolor usualmente brinda alivio. No ha sido efectivo en el tratamiento de la metástasis en el hígado o en otros tejidos no óseos. Actualmente, en varios centros de investigación aquí y en el exterior, se están llevando a cabo estudios experimentales utilizando isótopos radioactivos inyectados en pacientes con carcinoide seleccionados. Los isótopos preferidos son el itrio 90 (Y90) y lutecio 177.

Tratamiento de apoyo

Además de los diversos tratamientos antitumorales descriptos más arriba, se pueden obtener varios beneficios de una dieta nutritiva alta en proteínas, suplementos vitamínicos –particularmente niacina, suplementos minerales (tales como potasio, magnesio, calcio, hierro e incluso la sal) cuando se carece de los mismos debido a diarrea. Además del uso de octreotide o lanreótida, para controlar la diarrea, los medicamentos antidiarreicos como Lomotil e Imodium pueden ser útiles. La ciproheptadina (Periactin) también puede combatir la diarrea y los sofocos. Unas raciones de nuez moscada fresca rallada (1 cucharadita, 3 veces por día) puede también en ocasiones controlar la diarrea notablemente. Los antihistamínicos y los bloqueantes alfa-adrenérgicos como Dibenzyline son utilizados en ocasiones para prevenir crisis del síndrome carcinoide. Todos los pacientes con carcinoide deben evitar las bebidas alcohólicas y el estrés físico y emocional ya que pueden precipitar las crisis carcinoides. También deben evitarse las drogas similares a la adrenalina. Esto incluye diversos inhaladores para el asma, descongestivos nasales y la adrenalina misma. Algunas crisis carcinoides prolongadas y graves asociadas a los carcinoides bronquiales (pulmón) o a algunos carcinoides del estómago responden al tratamiento con corticosteroides (prednisona, Decadrón) y Thorazine o Compazine.

Otros medicamentos no previstos para el tratamiento del síndrome carcinoide con los que hay experiencia limitada pero, en ocasiones buenas respuestas, son Sansert (metisergida) y Trasylol (aprotinina)

Conclusión

Como puede ver, hay buenas razones para tener esperanzas. Existen abundantes tratamientos para los tumores carcinoides y el síndrome carcinoide aunque la elección del tratamiento y sus aplicaciones pueden ser bastantes complejos. A pesar de que ésta es una enfermedad poco común, hay expertos disponibles que se interesan y desean ayudarlo y una gran cantidad de investigaciones que están en curso las cuales prometen tratamientos efectivos adicionales en un futuro cercano.
Richard R.P. Warner, M.D.
Director Médico
Profesor clínico de medicina
Mount Sinai School of Medicine, New York City
Credenciales

The Carcinoid Cancer Foundation, Inc.
333 Mamaroneck Avenue # 492
White Plains, NY 10605

Tel: (888) 722-3132 o (914)683-1001
Fax: (914) 683-1083

URL: https://www.carcinoid.org/

Referencias Médicas

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Las preguntas generales pueden ser contestadas llamando a la Fundación 888-722-3132.
Debemos enfatizar a nuestros visitantes que la Fundación sólo puede contestar preguntas generales. LA MISIÓN DE LA FUNDACIÓN ES PROMOVER LA INVESTIGACIÓN Y LA EDUCACIÓN SOBRE EL CARCINOIDE, no brindar consultas médicas oficiales. Si se pidiese una opinión, se requeriría examinar todos los detalles técnicos específicos en los expedientes médicos del paciente incluyendo la revisión de tomografías computadas, radiografías, análisis de sangre, etc. La salud de una persona es muy importante como para tomar decisiones basadas en sugerencias casuales o impresiones generales. Debe consultar a un médico experimentado y experto en el cáncer carcinoide para preguntas sobre casos específicos.

NOTA: Dado a que a todas las preguntas se les brinda atención personal, las respuestas por correo electrónico o teléfono pueden retrasarse de vez en cuando debido a los grandes volúmenes de pedido de información.

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